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En pleno siglo XXI, el mercado internacional ha incrementado su
demanda por la compra de caracoles. Países como: Estados Unidos,
Canadá, España, Italia, Inglaterra, Alemania, Japón, Suiza, China, Australia, entre otros; han percibido las propiedades favorables de este pequeño molusco que, por su alto valor nutritivo en proteínas (cero colesterol), contiene nueve de los diez aminoácidos que necesita el cuerpo humano, la crianza de caracoles se constituye como un negocio seguro y rentable, ya que estos moluscos consumen alimentos de bajo costo y a cabo de seis u ocho meses alcanzan los 10 o 15 g. necesarios para su inmediata comercialización.
Nuestro país dispone de terrenos amplios que ofrecen las condiciones propicias para la buena crianza del caracol en relación con la temperatura, la humedad, el suelo: pH (acidez) y el porcentaje calcáreo; garantizando su producción durante toda la época del año.
Se calcula que el consumo mundial actual de caracoles comestibles terrestres sobrepasa las 300 mil toneladas y, según algunos estudios, se estima que en los próximos veinte años esa demanda se multiplicará por cinco, es decir que pasará a ser de 1.500.000 toneladas. La cifra no es nada despreciable por lo que puede aprovecharse esa circunstancia para la instalación de nuevos criaderos.
Esta actividad, puede ser desarrollada a nivel industrial (para comercializar la producción), o bien para consumo familiar, mejorando la dieta y la economía del hogar.
La crianza de caracoles en el Perú, todavía es un negocio virgen, motivo suficiente para alentar esta sencilla empresa que todos podemos iniciar de acuerdo a nuestras posibilidades económicas e inclusive desde el espacio disponible de nuestra casa.
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